La digitalización y sus principales beneficios

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Digitalización

La economía, y en general todo el planeta, se han visto azotados por una pandemia sin precedentes. Y, aunque no todos los sectores han sido afectados de la misma manera, se ha confirmado que la digitalización es sinónimo de adaptabilidad y eficiencia.

El confinamiento que hemos pasado, la desescalada y con el panorama venidero de rebrotes han conseguido prender la mecha de algo anunciado hace años. La transformación digital se ha acentuado y ha acelerado su implantación en nuestra vida cotidiana, confirmando sin lugar a dudas que el mundo hacia el que nos dirigimos es digital.

La digitalización en las empresas se ha mostrado clave y de hecho sigue transformándose. Además, la proliferación de herramientas digitales ha impulsado que la tecnología pase de ser algo al alcance de sólo unos pocos, a un recurso imprescindible para cualquier empresa que quiera crecer y mejorar sus resultados.

 

«La digitalización es uno de los pilares estratégicos sobre los que debe asentarse la recuperación del país. Hay que dar el impulso definitivo a la búsqueda del liderazgo digital para España» Pedro Sánchez

 

En otras palabras, lejos de que la innovación se convierta en un lujo, el mercado demanda que estos nuevos modelos de negocio se conviertan en una necesidad primordial ya que permitirán a grandes y pequeñas empresas evolucionar, mitigar los distintos riesgos que aparezcan gracias a su agilidad operacional y ofrecer un enfoque al cliente final.

¿Qué es la digitalización?

Digitalización es una palabra de moda y actualmente parece obligatorio incluirla en cualquier análisis o propuesta interna, ya sea enfocada en el avance y desarrollo de un nuevo proceso o para mejorar alguno de los ya existentes.

En este apartado explicaremos pues el concepto y sus implicaciones, aunque existen multitud de definiciones muy diversas. Una sencilla y muy significativa es la siguiente: Aplicar tecnología e innovación tecnológica a cualquier proceso o procedimiento.

Estos procesos o procedimientos no tienen por qué ser enfocados solo en el ámbito empresarial, sino que abarca cualquier evento o acto social, como podría ser el pedir y recibir tu comida a través de una aplicación móvil evitando cualquier tipo de contacto o tener presencia en alguna de las redes sociales actuales.

Por un lado, los cambios cada vez llegan más rápido. Por ejemplo, la forma de trabajar sigue evolucionando y con el trabajo en remoto, se están centrando más en encontrar el aumento de la productividad y no, como hace no tanto, en el tener que desplazarnos de un lado para otro presencialmente para vernos en un determinado lugar.

Por el otro, la manera de consumir, y más tras la incertidumbre a la que estamos sometidos, se ha transformado radicalmente, y las personas, que hasta entonces no habían apostado por el medio on-line, abogan por la opción del carrito electrónico con su correspondiente reducción de tiempo a la hora de llenar la nevera.

¿Pero qué es lo que estar por venir? Ante esta vorágine de novedades y nuevos conceptos como: Big Data, Inteligencia Artificial, IoT, Blockchain o Cloud Computing uno muchas veces pierde las posibilidades a su alcance. Con este tipo de avances, algunos muy instalados a nuestro alrededor, se posibilitará en un corto/medios plazo, un millón de nuevas opciones a nuestro alcance.

La digitalización en las empresas

La emergencia sanitaria, el trabajo en remoto y esa búsqueda constante de optimización de los modelos existentes, hace que muchas organizaciones se estén planteando abordar dicha digitalización justo ahora.

Uno de los mayores hándicaps que se encuentran es el no disponer de tiempo para esperar resultados a largo plazo ni poder realizar grandes desembolsos económicos por adelantado. Es por ello que el Software como Servicio (o SaaS) está cobrando cada día más importancia.

Debido a esa escasez de tiempo mencionada, no es el momento de buscar una solución empresarial que requiera un largo proceso de integración o implantación. Esos tediosos proyectos en cascada requieren de diversos equipos involucrados además de un montón de tiempo desperdiciado en la planificación, implementación y puesta en marcha.

¿Sugerencias? Tratar de abordar elementos más pequeños. Principalmente, se debe comenzar identificando una actividad concreta (procesos manuales e ineficientes, tareas repetitivas que no aportan valor, etc.) y buscar una herramienta ágil que se integre fácilmente en nuestra rutina. Es decir, que se trate de una solución de fácil implantación, lista para usarse y que al día siguiente de su contratación ya te esté ayudando a ahorrar tiempo o aumentando la productividad de una determinada tarea.

El objetivo no es otro que la adaptación constante. El poder dar respuesta rápidamente a los nuevos hábitos de consumo que se están instaurando a cada instante y conseguir, a través de dichas inversiones en tecnología, la rentabilidad y escalabilidad de cada uno de los procesos de nuestro negocio.

Además, la diversidad en el entorno laboral nos aportará un gran valor, ya que la regla nos dice que algunos perfiles más sénior se mantienen más reacios con estas herramientas digitales, por lo que el impulso podría llegar a través de otros perfiles más jóvenes gracias a su incorporación innata de competencias tecnológicas.

Tres beneficios de la digitalización

El proceso no debe tomarse a la ligera y debe ir acompañado de una transformación en la cultura empresarial, que fomente el intercambio de conocimiento y la actualización constante. Si conseguimos integrarla en nuestros equipos nos aseguraremos de que los siguientes beneficios estarán a nuestro alcance:

  • Reducción de costes: es importante dejar de tratar esta inversión como gasto, ya que por lo general, el retorno de inversión generado (siempre que se hayan identificado correctamente las necesidades o problemas a solucionar) terminará por convertirse en la posibilidad de reinversión dentro de la organización en otros departamentos.
  • Aumento de la productividad: uno de los objetivos principales al utilizar tecnología debe ser mejorar la productividad en los distintos procesos a los que nos enfrentamos cada día, ya que estos avances hacen que se reduzcan los errores cometidos en el lugar de trabajo y se hagan las cosas de manera más eficiente.
  • Reducción de tiempo: una misma actividad realizada diariamente y que no aporta valor a la empresa no tiene sentido. ¿Por qué no identificarlas y minimizar el tiempo invertido en ellas? Los avances tecnológicos nos permiten automatizar parte de estas tareas permitiéndonos poner el foco en fuegos más importantes.

En conclusión vemos que el panorama mundial ha cambiado las reglas del juego y en el ámbito laboral está obligando a las empresas a acelerar sus procesos de digitalización para adaptarse. Estas nuevas necesidades siguen en auge (y difícilmente se detendrán), por lo que para obtener una ventaja competitiva se antoja necesario que la digitalización sea una parte esencial en cada uno de los procesos core de la empresa. De esta manera, se conseguirá esa agilidad y flexibilidad de cara a posicionar la organización como una empresa innovadora y diferencial.

Imagen: Freepik

David Montesinos

David Montesinos

CCO & Co-founder @logístiko

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