3 tendencias de la última milla que ya conoces

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última milla

El 2020 toca a su fin, y aunque la pandemia mundial ha copado la mayoría de las portadas, hemos sido testigos de innumerables cambios que ya se avecinaban, aunque se esperaba que ocurriesen de una manera más paulatina. En este post queremos compartir algunas de esas tendencias de reparto en la última milla que se han dado durante el año y que han venido para quedarse.

Multitud de factores se aglomeran en torno a la distribución urbana de mercancías y los retos de a los que nos enfrentamos a nivel global, junto con los cambios en los patrones de comportamiento y las nuevas rutinas de los consumidores, han generado un impacto directo en la gestión de la misma.

Por un lado, se pretende satisfacer en la mayor brevedad de tiempo las exigencias del consumidor. Y por el otro, maximizar la eficiencia en cada entrega y ajustar los costes, tanto en personal, como en los gastos asociados al transporte.

¿Qué es la última milla?

Al nombrar este concepto nos referimos al último trayecto que lleva a cabo el producto. Es decir, es el transporte final de una mercancía, ya sea directamente a almacenes que centralicen dichos pedidos para su recogida o a través de los repartos que se realizan en las diferentes zonas o ramificaciones de una misma ciudad.

Con el crecimiento de las peticiones online, la implantación de nuevas medidas presenta cierta complejidad, ya que durante el reparto de mercancías coinciden multitud de agentes involucrados al mismo tiempo. Por ello, la logística de última milla, con su correspondiente distribución capilar asociada, se trata de uno de los puntos más críticos en la entrega de paquetes.

Alguno de los factores más significativos a considerar son los siguientes:

  • Posee altos costes de gestión en ambientes muy volátiles y además, se encuentra envuelta en picos muy estacionales de demanda
  • Está expuesta a elementos externos de muy difícil control, como la cantidad de imprevistos que surgen durante la jornada, los clientes ausentes a la hora de realizar la entrega, el tráfico, etc.

A todo lo expuesto hay que sumarle el embrollo del correcto cálculo de los costes asociados a cada entrega para garantizar, como tarea primordial, la rentabilidad de cada entrega. Aspecto muy limitado también por la costumbre de los ya conocidos gastos de envío incluidos.

Pero antes de desviarnos a estudiar la rentabilidad o posibles problemas que encontramos en el sector, nuestro objetivo de hoy es desgranar el top 3 tendencias de las que tanto se hablaba hace un año y que tras aterrizar, ya son demandas y exigidas por los consumidores.

Transparencia en la última milla

Uno de los puntos clave es sin duda alguna conseguir que la experiencia de compra del cliente se la mejor posible. Se trata de hecho, de uno de los factores más relevantes de cara a que nuestros clientes repitan, independientemente a de si se trata de una compra física u online.

Los usuarios se inclinan cada vez más por entregas rápidas y flexibles que les permitan saciar su demanda con opciones de entregas el mismo día de la compra (same day delivery) o solicitando una franja horaria particular (conveniencia). Al mismo tiempo, reclaman como condicionante, que el precio del envío sea gratuito.

 

“El 80 % de los clientes no vuelve a comprar en una tienda que ha cometido errores en el proceso de entrega”

 

Por otra parte, la trazabilidad durante el envío y la información en tiempo real es otro punto de valor añadido a tener en cuenta, ya que los gigantes logísticos han implantado que los clientes soliciten en todo momento un seguimiento exhaustivo del envío.

Sin embargo, esta precisión y detalle se suma a los plazos de entrega más reducidos, obligando al cumplimiento de dichos requerimientos y por ende, a la importancia de certificar todas ellas para conseguir la satisfacción del cliente final.

¿Es posible una última milla sostenible?

Es algo de lo que se habla todos los años, pero esta tendencia se sigue arraigando en el sector. Sumado a una clara y marcada conciencia del consumidor, la última milla ecológica sigue reclamando su sitio en las grandes ciudades.


Todo gira hacia una movilidad en la que exista una mayor cooperación entre las distintas empresas logísticas y las autoridades públicas para permitir optimizar el flujo de trabajo de todos los factores implicados y hacer de la logística urbana, un procedimiento sostenible.


“El transporte de mercancías genera alrededor de un 15 % de la contaminación atmosférica”

 

Pero… ¿cómo conseguirlo? La necesidad de formular nuevos modelos logísticos circulares y respetuosos con el entorno que se ayuden de tecnología y potencien los puntos de conveniencia como alternativa para lograr un reparto más flexible y eficiente parece una alternativa interesante.

Esta inteligencia logística conllevará ahorros de coste en muchos sentidos. Además de una reducción de tráfico gracias al fomento del reparto a pie o en vehículos no motorizados ayudará a lograr un aire más limpio en las ciudades.

Digitalización de la última milla

El ecommerce ha transformado la realización de las compras en algo cómodo y rápido, y este canal de venta se está convirtiendo en una de las opciones más consideradas a la hora de realizar todo tipo de compras. No obstante, toda disrupción tiene sus retos y desafíos asociados.

Existen muchos obstáculos que las empresas se encuentran en este aspecto: con más asiduidad aparecen devoluciones, siguen escaseando las zonas de carga y descarga que además tienen horarios muy limitados, y en algunos casos es dificultoso encontrar a los clientes en sus casas.

Uno de los problemas más recurrentes que nos encontramos, y que se trata de un must a tener en cuenta, es el horario de entrega de cada uno de los clientes finales, ya que, dependiendo del sector, puede existir un alto porcentaje de coincidencia, algo que nos penalizará si no estamos preparados para ello.

Por todos los casos mencionados, la digitalización de toda la cadena de suministro nos ayudará a conocer de una manera fiable y predecible algunos de los indicadores clave de desempeño para poder seguir mejorando todo el proceso:

  • Nivel servicio: ¿cuántas entregas se han realizado en el tiempo acordado?
  • Kilómetros reales realizados frente a los que habíamos planificado
  • Porcentaje de ocupación de los vehículos
  • Incidencias registradas y sus motivos


En cualquier caso, es primordial generar conciencia social sobre si los modelos de entregas que se reparten en el mismo día y los envíos gratis son el futuro de la distribución logística, ya que para conseguir modelos más sostenibles en todo el ecosistema, hay que seguir trabajando en elementos más colaborativos y compartidos.

En conclusión y para finalizar, la entrega de última milla y sus operaciones asociadas representan la parte más costosa del proceso. La gestión y organización de los pedidos, sumado a la instantaneidad requerida, confirma que actualmente es necesario encontrar herramientas tecnológicas capaces de aportar valor en el día a día de las empresas que las ayuden a ser más eficientes en la distribución y a reducir los costes asociados.

Imagen – freepik

David Montesinos

David Montesinos

CCO & Co-founder @logístiko

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